El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

noticias de la categoría: FEDERAL A > DOUGLAS HAIG

Douglas11

Los números totales y el uno x uno

En otro informe profundo y exhaustivo, La Gloria o Devoto presenta los números totales de la campaña de Douglas temporada 2009/10. Además muestra el análisis jugador por jugador, en cantidad de partidos, goles y rendimiento.

Números totales:

Partidos jugados: 36. Ganó: 16, empató 13 y cayó en 7. Logró el 56% de los puntos.

De local: Disputó 18. Triunfó en 10, empató 7 y perdió 1. Sacó el 69%.

De visitante: Jugó 18. Venció en 6, igualó 6 y lo derrotaron 6 veces. Cosechó el 44%.

Goles:

Convirtió 47 tantos y le marcaron 33. (2 a Salvatore y 31 a Olivero)

Goleadores:

Levato, Mauricio 13 (4 de penal) 27%
Defrancesco  9  19%
Quiroga  6 (1 de penal)
Martínez 5
Ferrara 4
Sosa 4
Arébalo 2
González 2
Levato, Diego 1
Cuello 1

Entre Mauricio Levato y Defrancesco convirtieron el 46% de los goles.

Presencias:

Sosa: 35
Martínez: 35
Palavecino: 34
Levato, Mauricio:  34
Quiroga: 33
Olivero: 32

Árbitros:

Vergara:       4 (4 triunfos)
Sosa:            2 (1 empate y 1 derrota: 2-6 Las parejas)
Romero:       2 (2 victorias)
Cardozo:      2 (1 igualdad, 1 caída)
Bruno:          2 (2 victorias)
Tisler:           2 (1 derrota, 1 empate)
Mihura:         2 (1 triunfo, 1 igualdad)
Verbauvede: 2 (1 empate, 1 derrota)
Baigorria:      2 (2 igualdades)

Expulsados: 11: González, Ferrara, Ramírez y Diego Levato 2, Narbiloni, Quiroga y Paganelli 1.

Penales a favor: 8. 5 fueron convertidos.

Peor racha sin triunfos: 5 sin ganar, desde la 10° del Clausura hasta la 15°. (El Linqueño, Real, Sportivo LP, Alvarado y Defensores S).

Peor racha de derrotas: 2 consecutivas, la 13° y 14° (Sportivo Las Parejas y Alvarado).

Peor seguidilla sin marcar: 360´, desde la 12° a la 15°.

Mejor racha: 9 sin perder, desde la 10° del Apertura (0-1 versus El Linqueño) hasta la 4° del Clausura (1-2 ante Real).

Más tiempo la valla invicta: 400´, desde la 6° a la 10° del Clausura.

Mejor racha de local: 15 sin perder. La única caída fue frente a Sportivo Las Parejas 2-6, en la 5°.

Mejor racha de visitante: 4 sin perder, hasta la 10° fecha (0-1 versus El Linqueño).

Uno X Uno:

Salvatore: Comenzó atajando los primeros cuatro encuentros, pero a pesar que no cometió errores determinantes, sus actuaciones no conformaron al entrenador y salió por Olivero. Luego no volvió a atajar más. Jugó 4 partidos, le convirtieron 2 tantos.

Valiente: Jugó en un muy buen nivel durante todo el torneo. Es un histórico y eso pesó en experiencia para el equipo. Fue lateral derecho, una posición que no estaba muy acostumbrado a realizar. En el pentagonal final se lesionó la rodilla y se perdió los últimos tres cotejos. En este campeonato cumplió 200 presencias con la casaca rojinegra.  Disputó 30 partidos.

Levato, Mauricio: La gran figura del equipo. Líder dentro y fuera de la cancha. Puso todos sus pergaminos en esta campaña. Tuvo la humildad de arrancar como marcador central y luego, cuando se lo necesitó se corrió a la derecha del mediocampo, lugar donde se vio la mejor versión del capitán. Cuando era un hecho que no jugaba por lesión no dudó nunca en infiltrarse y salir a la cancha. Además, fue el goleador. Completó 34 cotejos y metió 13 goles.

Palavecino: Le costó adaptarse a la categoría, y a su compañero de zaga. Porque el central natural, Arébalo comenzó a ser titular en la 6° fecha, y les costó conocerse. Cuando lo hicieron, conformaron una dupla impasable. Fue muy importante en el juego área, tanto en defensa como en ataque. Jugó 34 encuentros.

Ramírez: Inició el campeonato como titular, pero una lesión sobre el final del Apertura lo marginó. Volvió enseguida, pero fue expulsado en la final frente a Bella Vista, en Bahía Blanca. Luego de ahí, no sólo perdió el puesto, sino que tampoco fue convocado en muchos partidos, ya sea por sus rendimientos o por sus constantes lesiones. Regresó cuando al rojinegro le faltaron muchas piezas por expulsiones o lesiones, ante El Linqueño, de visitante (0-1). Tuvo que jugar de doble volante central y cumplió. Igualmente, sólo volvió a ser titular en el pentagonal final, con Atenas, en Río IV, donde anduvo bien. Disputó 16 cotejos. Fue expulsado en 2 oportunidades.

Quiroga: Arrancó con todo, pero el puesto no lo favoreció (volante derecho). Cuando Lippi lo mandó, en el Clausura, a jugar de enganche, se vio la mejor versión. Más allá de que perdió el puesto promediando el segundo certamen, lo recuperó rápido. En los primeros partidos concretó tantos de tiros libres, haciendo valer su excelente pegada. También fue determinante en la ejecución de las mismas. En situaciones límites, como ante El Linqueño en el Clausura, Las Parejas y La Emilia en el pentagonal final, se puso el equipo al hombro y resultó clave. Redondeó 33 cotejos, convirtió 6 tantos, y lo echaron 1 vez (final Apertura versus Bella Vista, en la ida).

Paganelli: Fue un torneo cruel para él. Cuando le tocó jugar, siempre cumplió y tuvo grandes actuaciones, pero tuvo arriba suyo a los dos ídolos de la institución de los últimos diez años. Más allá de eso, cada vez que lo llamaron para tapar un hueco, siempre dijo presente. Incluso Lippi lo utilizó para encuentros muy cerrados, como Las Parejas en el Apertura, o Racing de Olavarría, en la final de vuelta del Clausura. Lo malo: el temperamento le jugó una mala pasada y vio la roja ante Sportivo Las Parejas, en el recordado 2-6. Jugó 28 partidos. Lo expulsaron 1 vez.

Levato, Diego: Otro de los abanderados del ascenso. Sin el juego vistoso de su hermano, fue vital en la lucha, la entrega y la presencia. A pesar que varias veces estuvo afuera por suspensiones, nunca dejó jugar a pesar de estar lesionado. Como Mauricio, si su actuación era duda, se infiltraba y jugaba igual. Terminó el pentagonal final mostrando un nivel superlativo. Disputó 30 cotejos, metió 1 gol, y vio la roja en dos oportunidades.

Martínez: Al principio fue resistido por la gente. Si bien fue utilizado de mediocampista izquierdo cuando él manifestó que es mediapunta, tuvo grandes actuaciones, incluso con llegada a la red. Dueño de una técnica exquisita, y de una pegada precisa y preciosa, se caracterizó siempre por ser vertical y jugar para adelante. Una de sus mejores actuaciones fue en el segundo tiempo ante Alvarado, en el Apertura, cuando levantaron un 0-2. Justamente, allí se movió como enganche. Redondeó 35 cotejos, y metió 5 tantos.

Sosa: Inició el torneo dubitativo y le costó meterse en el equipo, sobre todo, no se entendió con Defrancesco. Cambió la racha sobre el final del Apertura, donde se vio lo más parecido a aquél delantero picante y explosivo de Juventud. Tuvo muy buenas actuaciones ante Alvarado, en Mar del Plata (metió el empate) y frente a Bella Vista, en Bahía Blanca, cuando fue volante derecho. En el Clausura, la llegada de otro ídolo como el “bibi” González le quitó lugar, y le costó volver. Igualmente fue importante. Completó 35 presentaciones, y convirtió 4 tantos.

Defrancesco: Después de los hermanos Levato, la figura más preponderante de la  campaña. Si bien no tuvo una actuación regular en todos los partidos, el hecho de convertir tantos claves, hace que ya esté en la historia grande del club. Su foto gritando el segundo tanto ante La Emilia, quedará para la posteridad, y eso no reviste análisis previo. Fue el autor del gol número 1000 del club en campeonatos de ascenso, marcó el tanto de la victoria contra Bella Vista, en Bahía Blanca, que significó ganar el Apertura, y ni hablar del último gol con La Emilia, que le dio a Douglas el ascenso. Con respecto a su rendimiento, la gente esperaba de él un delantero torpe que sólo había que buscarlo por arriba, pero se encontró con un jugador íntegro, que fue importante atacando y defendiendo. Perdió el puesto en el primer torneo por un lapso corto, pero lo recuperó enseguida. En el Clausura se desgarró y el equipo lo sintió. Volvió, pero le costó y se volvió a lesionar. Regresó en el pentagonal final. Disputó 31 cotejos y metió 9 goles.

Ferrara: Llegó como el último delantero del plantel, pero gracias a buenas actuaciones en las prácticas, Lippi le dio chances. Sin embargo, las desaprovechó por su temperamento (vio la roja dos veces por agresión a rivales). En el Clausura le costó más por la llegada del “bibi” González y la superpoblación de delanteros, sin embargo, fue la revelación del pentagonal final. Convirtió 3 goles en 4 partidos, y jugó en un nivel descollante. También quedará en la historia por haber marcado el primer tanto versus La Emilia. Redondeó 22 cotejos y convirtió 4 tantos. Lo expulsaron 2 veces.

Arébalo: También fue de los últimos en arribar. Llegó falto de ritmo, con algunos kilos de más, y por eso arrancó en el banco. Cuando le tocó jugar desde el vamos se notó su falta de ritmo. El final del Apertura y la pretemporada de mitad de torneo fueron determinantes, ya que se puso mejor físicamente, y cuando agarró ritmo fue un pilar de la defensa. Constituyeron una dupla muy eficiente con Palavecino. Fue importante adentro, pero más aún afuera de la cancha. Tuvo su noche de gloria, cuando le convirtió dos tantos a Racing de Olavarría en la ida, que sirvió para dar vuelta un resultado adverso. Jugó 30 cotejos, y convirtió 2 goles.

Parra: A principios de temporada parecía que iba a ser su año, sin embargo se le hizo difícil aprovechar las pocas oportunidades que tuvo. En el Apertura disputó varios minutos, pero no pudo plasmar en cancha su talento. Durante el parate veraniego se marchó en búsqueda de una mejora económica en un fútbol menor, pero lo convencieron y volvió. Le costó demasiado volver a agarrar ritmo. Jugó poco en el Clausura. Participó de 10 partidos.

Narbiloni: Una de la revelaciones. Llegó en silencio desde Sports, donde disputó el Argentino C. Su idea era sumar experiencia, pero cuando tuvo una chance no la soltó. En el Apertura fue siempre el primer recambio defensivo, y reemplazó a Ramírez cuando éste se lesionó. En el Clausura se ganó el puesto en el primer partido del año, y no salió nunca más, salvo por lesión o una expulsión. Jugó 27 partidos, sufrió 1 roja.

Olivero: Arribó para pelearle el puesto a Salvatore, pero el no convencimiento de aquél, hizo que Lippi le de la oportunidad, y como el caso de Narbiloni, no dejó más el puesto cuando se lo dieron. En los primeros encuentros demostró mucha seguridad, y en algunos tuvo momentos brillantes. Eso le valió que los dirigentes decidieran comprarle el pase. Pero en el Clausura bajó el nivel, ya que no mostró la seguridad del comienzo. Sin embargo, no cometió errores garrafales. Atajó 32 encuentros, y le marcaron 31 tantos.

Reynoso: Un juvenil que tuvo una sola chance en todo el campeonato. Fue ante Alvarado en el Apertura, en una posición que no era la suya. Le tocó ser marcador de punta derecho, y lo cambiaron en el entretiempo cuando Douglas perdía 2-0. Luego fue un par de veces al banco y en otras viajó, pero la superpoblación de defensores lo marginó. Jugó 1 partido.

Cuello: Lo mandaron a la cancha siempre que el equipo necesitaba presencia ofensiva, y una vez se vistió de héroe. Concretó el tanto de la victoria frente a Defensores de Salto en el Apertura, y allí se ganó la consideración del técnico. Fue varias veces titular, incluso terminó ese torneo desde el arranque y en gran nivel. Pero como a Ferrara y Sosa, le pesó la llegada del “bibi” González, y perdió mucho terreno en el Clausura. Totalizó 21 presentaciones, con 1 gol.

Portero: No pudo plasmar todo lo bueno hecho en la temporada anterior. Tuvo pocas oportunidades, pero cuando lo llamaron siempre cumplió. Lippi lo consideró lateral por derecha, aunque su puesto natural sea el de volante. Disputó 3 encuentros.

Ventura, Lisandro: Jugó poco, ya que delante de él tuvo a grandes jugadores. Lo llamaron en partidos muy calientes, como Alvarado en el Minella, y Bella Vista en Bahía Blanca, y respondió muy solvente. Sin embargo, Lippi lo consideró prescindible y lo cedió a préstamo a River para jugar el Argentino C, a mitad de temporada. Jugó 2 encuentros.

Roldán: Otro juvenil que tuvo la oportunidad de mostrarse. Si bien jugó poco, se dio el gusto de debutar en la categoría. Entró ante Defensores de Salto en la última fecha de la etapa regular del Apertura, y luego fue al banco varias veces. Jugó 1 partido.

Marcolongo: Debutó recién en el Clausura, pero demostró tener una gran personalidad para disputar encuentros definitorios como si tuviera 10 años de carrera. Tapó algunos baches durante la etapa regular, pero su mejor versión se vio cuando le tocó ingresar por Valiente durante el pentagonal. Fue el mejor de los juveniles. Jugó 7 cotejos.

Cubilla: Siempre fue tenido muy en cuenta por el entrenador, tanto en el Apertura como en el Clausura. Sin embrago, el hecho de haber jugado muy poco se debe pura y exclusivamente a él. Cometió actos de indisciplina menores, producto de la edad, y le quitó terreno en el momento justo. Jugó 1 partido.

González: Su arribo generó mucha sorpresa e ilusión. Pero llegó en malas condiciones físicas, y para su rendimiento, ese aspecto es fundamental. En Godoy Cruz realizó una pretemporada con los marginados del plantel de primera, y cuando llegó a Pergamino fue directo a la cancha. Le costó acomodarse a la categoría, y para colmo sufrió un desgarro en la parte final. Pero en esta parte del torneo, y en algunos del Clausura se vio su mejor versión, que hizo recordar a aquél del 2002. Entre sus aspectos positivos está la muy buena dupla que formó con Defrancesco en los primeros encuentros. Lo malo: su seguidilla de expulsiones, la cual una de ellas, lo marginó del último partido. Disputó 14 cotejos, metió 2 goles, y sufrió 2 expulsiones.

Pringles: También aterrizó para la segunda mitad de temporada, pero si bien, al principio fue útil, luego tuvo una lesión muscular que no le permitió volver nunca. Fue central y lateral. Participó en 4 partidos.

Ponce, Cava y Gasparetti: Fueron al banco una vez pero no ingresaron. El caso del arquero, regresó a Alem en enero, ya que por cuestiones laborales no podía entrenar. Los otros dos juveniles además, viajaron en una para de oportunidades, pero quedaron fuera de los 16.